No llevo bien que el mundo gay sea tan pequeño. Y no me refiero a ese punto en el que ya has salido tantas veces por los mismos sitios que al final te suenan todas las caras, algo que también me resulta incómodo. Me refiero, por ejemplo, al temor de acostarme con alguien que haya podido acostarse con algún amigo. Somos pocos y follamos mucho, así que las posibilidades de que esto ocurra son exageradamente altas. No por ello me choca menos. Y no se trata de razones higiénicas o sanitarias. Damos por hecho que todos nos hemos acostado con otros antes de coincidir en la misma cama y desnudarnos, pero si a esos "otros" podemos ponerles cara, todo es mucho más palpable. El tema me incomoda incluso cuando no soy uno de los implicados: cuando sé que un amigo mío ha follado con el mismo tío que otro amigo, por ejemplo, o cuando descubro que varios amigos han follado entre ellos, y siguen siendo tan amigos. A veces, medio en broma, les digo: "Cuando uno de vosotros pille algo, vais a caer como moscas". Por supuesto, lo peor llega cuando me toca a mí acostarme con alguien que me consta que ya ha sido catado por otra gente que conozco. Las redes sociales son muy traicioneras en ese sentido: ves a todos tonteando con todos públicamente, sobre todo en Twitter, y sabes/sospechas que en muchos casos ha habido tema ("estos han follado o están a punto de hacerlo", pienso). Me agobio. Me agobio porque empiezo a pensar que sólo soy un polvo más en alguna lista de tíos desvirtualizados, que se me va a comparar con otros polvos posiblemente mejores, que si hago algo mal o extravagante será expuesto, comentado, que habrá revelaciones de tamaños, filias, fobias, actitudes, que mis amigos sabrán detalles que yo no querría saber de ellos. Una vez tonteé con alguien que debe haber follado con el 50% de mis contactos y el 90% del mundo gay madrileño. Y me preguntaba cómo sería quedar con nuestros amigos y que todos conocieran su polla y su culo, lo que le gustaba o dejaba de gustar en la cama.
Está claro que no puede haber una fábrica construyendo en exclusiva para nosotros un nuevo hombre cada vez que nos apetezca follar. Hay que aprender a compartir, supongo. De todos modos, yo sigo deseando que mi próximo hombre no forme parte del catálogo de polvos de nadie que yo pueda conocer. Pero que tampoco sea virgen, que eso sería aún peor.




Hay coincidencias horribles jajaja. Imagínate el momento de ir caminando con tu amigo y ambos os cruzáis al que ha pasado por vuestra cama. Yo, con la suerte que tengo, sería víctima de uno de esos momentos. Bonito blog, por cierto. Este me lo guardo :)
Muchas gracias por el comentario. Ahora lo tengo en stand by pero lo retomaré pronto.